Novedades | Construyendo en la diversidad


Jueves 16 de Marzo de 2017

Desde el 2000, el Centro Educativo Terapéutico de la Fundación IPNA, miembro socio de AIEPEsA, comenzó a desarrollar un proyecto educativo en articulación con el Programa “Acción Solidaria” de la Escuela Superior de Comercio “Carlos Pellegrini”, de la Universidad de Buenos Aires. A través del mismo, estudiantes de 1º y 2º año del colegio participan de actividades y talleres junto a los concurrentes al centro. Una experiencia de aprendizaje, intercambio y promoción de Derechos Humanos.
 

El proyecto comenzó como una propuesta de capacitación a los alumnos para que pudieran conocer un ámbito distinto, diferente a sus experiencias escolares y pedagógicas y con chicos y chicas también “diferentes”. Con estas premisas, el colegio visitaba el CET dos veces por mes, los docentes de la institución los recibían y les ofrecían un lugar desde el cual observar, en silencio y como visitantes, cómo se trabajaba en cada salón, cómo era la interacción con los chicos y cómo ellos respondían a las dinámicas.

Desde un rol pasivo, estudiantes y profesores de la escuela eran testigos de la cotidianeidad del CET, observando las actividades que se desarrollaban pero sin involucrarse activamente. El rol de los concurrentes también era pasivo, anfitriones que recibían y mostraban una realidad desconocida para los visitantes.

El paso de los años fue transformando todo y a todos/as. El objetivo de este texto es dar cuenta de una experiencia de trabajo y una articulación interinstitucional que se ha convertido en un espacio para la participación y la promoción de Derechos de las personas con discapacidad.
 
De acuerdo al censo nacional de 2010, en Argentina, el 12,7% de la población tiene discapacidad, de la cual 12,9% son niños, niñas y adolescentes. Si bien las leyes nacionales 22.431 y 24.901 contemplan todos los Derechos para las personas con discapacidad  y la Convención Internacional ha obtenido jerarquía constitucional a través de la ley 27.044, aún existen barreras, situaciones de discriminación, desconocimiento y desigualdades que impiden el acceso y cumplimiento efectivo de esos Derechos.
 
El artículo Nº 30 de la Convención establece el Derecho de las personas con discapacidad a la participación en la vida cultural, las actividades recreativas, el esparcimiento y el deporte. Allí se señala la importancia de “utilizar su potencial creativo, artístico e intelectual, no sólo en su propio beneficio sino también para el enriquecimiento de la sociedad”. Tomando en consideración estas premisas, se vuelve imprescindible superar la situación de invisibilidad que afecta a gran parte de la población con discapacidad y fomentar la creación de espacios inclusivos y públicos para hacer efectivo su acceso a la vida cultural de la comunidad, en igualdad de condiciones que las demás personas.
 
Con este propósito, la Fundación IPNA ha buscado desarrollar junto al Programa “Acción Solidaria” de la Escuela “Carlos Pellegrini” un espacio heterogéneo, de construcción colectiva y respetuoso de la diversidad que se ha constituido en una rica experiencia de promoción de los Derechos de niños, niñas y adolescentes y de las personas con discapacidad.
 
Este proyecto posibilitó conectar al CET con propuestas y programas que visibilizaron la discapacidad y vincularon a los concurrentes con otros espacios y “otros mundos”. Una de las mayores dificultades que se observan en la población con la que se trabaja cotidianamente es que su vida social es acotada y que la mayor parte de su tiempo libre transcurre en sus casas y con sus familias. Los temores de los adultos sumados a la escasez de lugares públicos y propuestas culturales inclusivos, que consideren la diversidad y sean accesibles, impiden que los jóvenes con discapacidad disfruten de la vida cultural y vivan experiencias que contribuyan a superar la mirada asistencialista y centrada exclusivamente en la rehabilitación que todavía persiste.
 
En este sentido, la experiencia que aquí compartimos permite pensar al CET como un espacio de socialización, participación y promoción de Derechos Humanos, que visibiliza la discapacidad y genera condiciones efectivas para la inclusión de los niños y jóvenes. La interacción con la comunidad favorece su autonomía y los estimula a expresar su voz, compartiendo intereses con quienes son sus pares y también planteando sus demandas.
 
El trabajo junto al Pellegrini significó también para el equipo docente de la Fundación IPNA una interesante y fructífera apertura. El conocimiento y debate sobre los Derechos, el contacto con otra comunidad educativa y la percepción de los jóvenes desde otro ángulo los acercó hacia el modelo social de la discapacidad y estimuló en ellos la necesidad de capacitarse y abrir las puertas a esos “otros mundos”, al aporte de otras disciplinas y de distintos profesionales que enriquezcan las tareas cotidianas. El contacto con distintos grupos planteó, además, el desafío de abordar temas que aún aparecen como tabú: la sexualidad de los adolescentes con discapacidad, las salidas, los noviazgos, el deseo de que reconozcan su autonomía.
 
Desde 2000 hasta el presente se recorrió un largo camino y se siguen planteando desafíos a futuro. Los objetivos del proyecto fueron cambiando porque cambiaron las perspectivas y los paradigmas. Una de las principales lecciones aprendidas es que la discapacidad es un concepto que evoluciona y se construye en la relación con los demás y el entorno. Las situaciones de discriminación y estigmatización tanto como la sobreprotección y el encierro limitan el potencial de las personas con discapacidad y constituyen una vulneración de sus Derechos.

Es imprescindible generar espacios de información para divulgar la Convención Internacional, asesorar a las familias, involucrar y comprometer a distintos actores sociales y acompañar procesos comunitarios para propiciar el ejercicio de una ciudadanía plena y activa.

En este sentido, podemos afirmar que los estudiantes de la Escuela “Carlos Pellegrini” se han constituido como agentes promotores de Derechos de las personas con discapacidad. Por su parte, con sus abordajes educativos y sus propuestas de socialización, el CET puede constituirse como nexo de interacción con la comunidad, asumiendo el desafío del modelo social de la discapacidad  y considerando a los niños, niñas y adolescentes concurrentes como sujetos plenos de Derecho.

Esperamos que esta experiencia pueda ser retomada y replicada en otros ámbitos y en otras regiones, con el aporte de diferentes miradas y abordajes que contribuyan a multiplicar las prácticas de ejercicio de nuestra ciudadanía.
 
Leda Altura, Verónica Fernádez, y Cecilia Gascó
Autoras del trabajo "Construyendo en la diversidad: la articulación entre la Fundación IPNA y la Escuela Superior de Comercio “Carlos Pellegrini” de la Universidad de Buenos Aires. Una experiencia de aprendizaje, intercambio y promoción de Derechos Humanos", expuesto en la 1ª Jornada Nacional de CETs, realizada en octubre de 2016 por AIEPEsA e ISalud.

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